Los perros del Titanic

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Un día como hoy, 15 de abril, pero del año 1912, tendría lugar una de las mayores tragedias en la historia moderna: el hundimiento del Titanic.

Todo comenzó en la noche del 14 y madrugada del 15 de abril durante su viaje inaugural, de Southampton, al sur de Inglaterra, a Nueva York, EE.UU. De los 2224 pasajeros murieron 1514 haciendo de este suceso uno de los mayores naufragios. No obstante, hubo otras pérdidas que lamentar… la de los doce perritos que llevados por sus dueños en el viaje, no lograron salir con vida.

Peludos de primera clase

Titanic 04El costo de transportar a un perro en el Titanic, era equivalente al del boleto por un niño, por lo que los animales que abordaron eran mascotas de pasajeros en primera clase. En los planos del barco, existe testimonio del espacio destinado para ellos; el encargado de cuidarlos fue el carpintero del buque, John Hall Hutchinson, inglés de 26 años que procuraba que las mascotas viajaran en perfectas condiciones.

Por otra parte el capitán del navío, Edward John Smith, gran amante de los perros, había organizado un desfile de mascotas a celebrar el 15 de abril, para que todos pudieran deleitarse con los hermosos ejemplares que transportaba el Titanic pero eso no sucedería. El 14 de abril, a las 23:40 horas, el buque chocaría con un iceberg que acabaría con todo en las siguientes 2 horas y 40 minutos. Tan sólo 3 de los 12 perros sobrevivirían.

Titanic 03El capitán Smith con un borzoi, su raza favorita

Patitas viajeras

Muchos de los perros que abordaron el Titanic eran perros de concurso, y en varios casos “perrhijos“, mascotas de matrimonios adinerados sin hijos, por lo que sus canes eran profundamente amados.

Perros del Titanic

Cruzando al final del arcoiris

De los perros que perdieron la vida en el naufragio, se sabe que había ejemplares de diversas razas, entre ellos:

  • Un chow-chow campeón de belleza
  • Un gran danés
  • Un borzoi
  • Un galgo o un galgo afgano
  • Un fox terrier
  • Un King Charles spaniel
  • Un pequeño mestizo
  • Un airedale terrier de nombre Kitty
  • Un bulldog francés llamado Gamin de Pycombe

Es importante comentar que Kitty, pertenecía al Coronel John Jacob Astor, acaudalado heredero y hombre de negocios norteamericano quien fuera “el hombre más rico en el Titanic”. Astor, que se encontraba de luna de miel con su esposa Madeleine, llevó a Kitty -pues era como su niña- a dicho viaje que duró ocho meses por Egipto y París. Cuando se enteraron que esperaban un bebé, decidieron regresar a Estados Unidos a bordo del Titanic en su viaje inaugural. Cuando el hundimiento era inminente, Astor ayudó a su esposa a ponerse a salvo en un bote, ya que a él le fue negado permanecer a su lado. Se cree que John Jacob Astor se dirigió al lugar donde se encontraban los perros para liberarlos, y evitarles un destino terrible. Kitty forma ya parte de la leyenda del Titanic, al morir junto a su querido dueño… se marcharon juntos, como en uno de sus habituales paseos.

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Kitty al lado de Madeleine y John Astor

Los que sobrevivieron al lado de sus amos

Tras el caos, hubo quienes ante todo, decidieron llevar a sus perros consigo y esconderlos entre sus ropajes. Como es natural, eran animales de talla pequeña los que lograron sobrevivir y permanecer al lado de sus dueños. Los tres afortunados fueron:

  • Un pekinés, de nombre Sun Yat Sen, propiedad de Henry Harper, un prominente empresario británico, quien junto con su esposa Myra lograron ser rescatados.
  • Un pomerania, del cual se desconoce su nombre, propiedad de Elizabeth Barrett Rothschild, quien viajaba junto a su esposo Martin Rothschild, hombre que perdió la vida en el naufragio.
  • Otra pomerania propiedad de Margaret Hays, quien escondió a la perrita de nombre ”Lady”, antes de subir al bote salvavidas. Ambas fueron rescatadas con vida del bote número 7.

No obstante, la voluntad de ayudar no fue suficiente. Anne Isham, una mujer norteamericana -también de primera clase- que volvía a los Estados Unidos tras vivir nueve años en París, se negó a subir al bote salvavidas si no dejaban subir también a su perro gran danés. Al ser esta situación imposible, Ann decidió permanecer a su lado hasta el último momento. Cuatro días después del naufragio, el buque ”Bremen” dijo haber visto a una mujer abrazada a un perro de gran porte, congelados en el agua.

¿Y no había ningún gato? Sí y no. No es de extrañar la presencia de gatos en los barcos, ya que fueron fundamentales para controlar a los roedores. Cuenta la leyenda que había una gatita en el Titanic llamada Jenny que consiguió salvarse… ¿sería acaso su sexto sentido animal que le avisó? Mulholland, uno de los fogoneros del Titanic, se encargaba de cuidar y alimentar a Jenny y a la camada que acababa de tener. Cuando el barco llegó a Southampton, procedente del astillero de Belfast donde fue construido, Jenny desapareció misteriosamente. Finalmente, Mulholland la descubrió caminando por los amarres sacando a sus gatitos del barco uno a uno. Para un hombre supersticioso como Mulholland, aquello no era un buen presagio y decidió abandonar el barco y enrolarse en un carguero. Jenny había salvado su vida, la de su camada… y la de Mulholland.

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Robert Williams Daniel con su bulldog francés, Gamin de Pycombe

Más que conmovedora fue esta historia para el mundo entero. A ciento cuatro años de haber acaecido, decidimos recordar en este espacio a las pequeñas víctimas peludas de este accidente que con todo el amor por parte de sus amos, fueron llevados a este viaje que para la mayoría, no tendría retorno.

Vía:

100 años atrás… los perros del Titanic

Sabías que 12 perros viajaban en el Titanic

La verdadera historia del Titanic

Las otras víctimas del Titanic, las de cuatro patas

 

 

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